INDIGNO DE SER HUMANO
INDIGNO
DE SER HUMANO
Osamu Dazai
NOVELA AUTOBIOGRÁFICA | 1948 |
JAPÓN
En los últimos cinco años he vivido situaciones un poco desafortunadas. En cada momento he sentido que se me dificulta mostrarme un ser vulnerable ante los demás y que la mejor forma de ocultar las penurias que ahondan mi corazón es comportarme como una persona risueña y chistosa con los demás. Mostrar lo que verdaderamente siento no es algo que tendrá grabado en mi ADN. Seguramente a muchos les pasa lo mismo, o tienen a alguien como yo en la familia, que se comporta de la misma manera
En este tupo de situaciones surgen ciertas preguntas: ¿Alguna vez se han sentido como seres humanos no dignos para los demás? ¿Han tenido ese temor de ser rechazados por la sociedad, hasta el punto de no mostrarse tal cual son? ¿Han tenido que ponerse una máscara para poder disfrazar la tristeza que llevan por dentro? ¿Se niegan a confiar en el otro, por el simple hecho de evitar el dolor de la traición?
Estas, y otras preguntas se plantean en esta obra del autor japonés Osamu Dazai. Dazai fue un escritor japonés catalogado como uno de los grandes escritores del siglo XX de su país. Aunque nunca fue diagnosticado oficialmente, se sabe que sufría de depresión y trastornos por consumo de sustancias, entre ellos la adicción a la morfina y alcoholismo. Todo esto lo llevó a varios intentos de suicidios.
La novela narra la vida del protagonista, Yozo, un chico que desde el primer momento se nos muestra como alguien sin luz, apagado, sumido en una profunda depresión y un profundo rechazo hacia los demás, cuyas actitudes percibe constantemente como hipócritas.
El protagonista crece en un ambiente familiar sombrío, donde la figura paterna resulta algo lejana. Yozo comienza a relacionarse con malas compañías, se refugia en el alcohol y termina viviendo de las mujeres ya que le resulta imposible conseguir un trabajo estable. Todo este ambiente lúgubre se ve reflejado en el arte: Yozo muestra una gran habilidad para la pintura y siente el deseo de convertirse en un pintor reconocido.
Sus pinturas reflejaban su verdadera alma: una oscuridad fría y una tristeza que él mismo apenas podía soportar. Su fobia hacia las personas y el temor de que vieran su verdadero ser lo obligaron a esconder su arte en el armario, para que nadie pudiera tener acceso a sus obras. Esto lo llevó a abandonar su sueño y emprender, en cambio, un camino hacia la autodestrucción.
El autor toma, en cierta forma, sus obsesiones, sus miedos, sus relaciones, sus traumas o incluso episodios concretos de su vida y los transforma hasta convertirlos en ficción. Lo más importante de esta novela es ver cómo el ser humano tiende a esconder el sufrimiento detrás de una sonrisa, aunque en el fondo cargue con sus propias penurias. La confianza en los demás, cuando está totalmente quebrada, nos impide apoyarnos en alguien. Aparentamos tener una felicidad absoluta, para que después llegue ese punto de inflexión que nos hace explotar de a poco, hasta llegar a un punto de no retorno.
Primer libro de la literatura japonesa que leo y me encantó. Más allá de lo triste y trágico, nos invita a reflexionar sobre la sociedad, sobre nosotros mismos y nuestra relación con lo más cercanos.
Susurros de página:
“Sin embargo, era distinta a la sonrisa de un ser humano. ¿Cómo decirlo? Le faltaba el peso de la sangre, la aspereza de la vida. No producía el efecto de tener sustancia; no tenía ni el peso de un pájaro, apenas el de una pluma”
Mi vida ha estado llena de vergüenza. La verdad es que no tengo la más remota idea de lo que es vivir como un ser humano.
“Podría decirse que todavía no he comprendido lo que mantiene vivo al ser humano. Por lo que parece, mi concepto de la felicidad está en completo desacuerdo con el del resto de las personas, y la intranquilidad que genera me hace dar vueltas y gemir por las noches en mi cama. Incluso ha llegado a afectarme la razón”
“Me pregunto si soy feliz. Desde pequeño me han dicho muchas veces que soy afortunado; pero mis recuerdos son de haber vivido en el infierno. Esos que me tildaron de dichoso, al contrario, parecen haber sido incomparablemente más felices, que yo”
“No tengo el menor interés en eso que los libros de texto llaman moral. Me cuesta entender que el ser humano viva o quiera vivir con pureza, claridad y felicidad en medio de toda esta mentira mutua”
“Por más solemne que fuera el momento, al aparecer alguna de esas palabras, se desmoronaban los templos de la melancolía y quedaba un sentimiento de vacío”
“Si se reemplazara la expresión «el problema de que se enamorasen de uno» por la más literaria de «la inquietud de ser amado», los templos de la melancolía se podrían mantener a salvo”
“Como si hubiera pisado la cola de un tigre, terminaba con penosas heridas. Al contrario de lo que sucede con las causadas por el látigo de un hombre, esas heridas eran profundas y dolorosas, como si de una hemorragia interna se tratase, y resultaban muy difíciles de curar”
“Los cobardes temen hasta la felicidad. Pueden herirse incluso con el algodón. A veces, hasta la felicidad les hiere”
“Por la ventana se veía una cometa atrapada entre los cables eléctricos, azotada y rasgada por el viento polvoriento de primavera; y aún así parecía aferrarse a los cables, agitándose como en movimientos afirmativos”
“Los seres humanos no pueden relacionarse más allá de la rivalidad entre ganar y perder. A pesar de que colocan a sus esfuerzos etiquetas con nombres grandilocuentes, al final su objetivo es exclusivamente individual y, una vez logrado, de nuevo sólo queda el individuo”
“Deseaba que me llegara alguna inmensa felicidad, aunque después le siguiera la desgracia más profunda”
“¿será un delito la confianza en los demás?”
“En mi existencia ya no existe la felicidad o el sufrimiento. Todo pasa. Esa es la única verdad en toda mi vida, transcurrida en el interminable infierno de la sociedad humana. Todo pasa. Este año cumpliré veintisiete. Tengo ya tantas canas que aparento haber pasado los cuarenta”
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