HOMBRE CERO (O la imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo)
HOMBRE CERO
O la imposibilidad física de la muerte en la mente de
alguien vivo.
Título: HOMBRE CERO (O la imposibilidad
física de la muerte en la mente de alguien vivo)
Autor:
Julio César Pérez Méndez
Género:
novela literaria
Año
de publicación: 2013
Era el año 2013, me
encontraba en Estados Unidos y coincidí con la feria internacional del libro en
la ciudad de Miami. Pasé por varios stands de escritores latinos, siendo en uno
de ellos donde me encontré con la novela
de este autor colombiano. Al leer un poco sobre la novela, su contexto y la
ciudad donde se desarrolla, Barranquilla, me instó a adquirirlo.
Después de 12 años, lo
leo por segunda vez, y la disfruté mucho más por dos cuestiones importantes: el
contexto político que tiene la novela me resulta mucho más entendible, quizás
por tener más años de “conocimiento”, edad o vejez, como le quieran llamar. La
segunda es la nostalgia: llevo 9 años fuera de Barranquilla, con algunos viajes
esporádicos de semanas, y toda la descripción
sobre “la curramba” y zonas aledañas me resulta totalmente familiar y llena un
vacío con recuerdos.
Julio César Pérez
Méndez es un autor colombiano, de Sahagún, que vivió gran parte de su vida en
Estados Unidos. Con una maestría en creación literaria por la Universidad de
Texas, escribió su primera obra, Hombre
Cero, siendo su proyecto final de grado.
La novela es narrada
por el protagonista, cuyo nombre verdadero no se menciona, pero que lo apodan
Rob. Rob es un estudiante de la carrera de arte dramático en una universidad de
la costa, en donde conoce a Frida, una profesora con cierto aire de rebeldía y
una aparente conciencia social. Por medio de ella conoce a dos indigentes, la
silla coja y Clocló, habitantes de una
de las peores zonas de Barranquilla en su momento: la zona cachacal. La novela,
con cierta dramaturgia, describe situaciones que resultan incómodas pero que no
son ajenas en la ciudad: pobreza, indigentes y drogadicción. Todo esto dentro de
un contexto político donde los enfrentamientos entre los diferentes grupos,
fuera del margen de la ley, eran, y son, todavía lo común.
Hombre cero retrata a los personajes con
cierto aire teatral: tenemos a Frida, a la que se le describe con cara de
payaso, sus cabellos con cambios de color constantes; dos indigentes con el
típico estereotipo exagerado lleno de prostitución y drogas; un universitario
hippie, pelo largo, estereotipado como el tipo estudiante con conciencia de
clase, pero que en el fondo odia todo lo que considere inferior a él.
Uno de los temas
importantes que rescato de la obra es esa búsqueda de un amor a cualquier
costo. Ya sea por la soledad, en la cual estamos inmersos, o por falta de
cariño en nuestra vida, que nos aferramos tanto a esa primera demostración de
cariño, a cualquier cosa que nos haga sentir plenos, que empezamos a olvidarnos
de nosotros mismos, de lo que realmente vale la pena: nuestra propia dignidad.
Rob y Frida terminan siendo dos solitarios y perturbados que, al tenerse solo el uno al otro, disfrazan el abandono de amor y pasión. Como el título lo infiere, nuestra mente no puede concebir
lo que significa “no existir”. Rob y Frida entendían que, estando los dos
juntos, “existían” para los demás, estaban vivos de alguna forma, más Rob, que
se describe como alguien insípido y que, gracias a la presencia de Frida, llega a ser alguien.
Recomendado para todos
aquellos que buscan drama, arte, pasión y política en un mismo texto.
Frases que resalté de la novela:
“Las sobras de luz que Frida dejaba a su paso nutrían mi
instinto parasitario”.
“Al arte debe ser la acusación permanente”.
“A veces confundimos la apariencia de lo que vemos con su
verdad”.
“Hasta la muerte…hasta la muerte lo despreció”.
“El tiempo solo deja dudas. Habitamos en un ilusorio
limbo del que solo se desgajan recuerdos; y los recuerdos no son más que
eternas ficciones”.
“En toda felicidad siempre repta una herida”.
“Como el amor, aquel incendio podía ser tormentoso o
minúsculo: podía ser inmune a un diluvio o apagarse con un escupitajo”.
“Aunque estuviera al lado o dentro de su cuerpo, jamás
ocuparía un lugar en su corazón”.
“El amor siempre será imaginario, aun cuando algunas
veces el objeto amado sea real”.
“La muerte, esa artesana de las calaveras, nos daba su
tétrico beso”.
“Me martirizaba el pensar que nuestra relación, además de
ser tan falsa, era un animal moribundo en espera de la misericordia de la
eutanasia”.
“No sabes cuán imprescindible es sentirse querido, sobre
todo cuando tu corazón es una cosa reseca… sin sangre… sin amor”.
“La muerte no es más que otra forma de estar sucio”.
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