DISTANCIA DE RESCATE
“...y como lo extraño siempre me parece una advertencia,
regreso”.
Samanta Schweblin es
una escritora argentina que ha sido traducida a más de 40 idiomas y galardonada
con numerosos premios internacionales. Distancia
de rescate es su primera obra publicada en el año 2014, siendo aclamada por
la crítica de importantes medios de comunicación, desde The Washington Post
hasta Los Angeles Times, y ha recibido múltiples premios como el Tigre Juan, Tournament of Books y Premios
Shirley Jackson. El diario español El País la ubicó en el puesto 46 dentro de
los 100 mejores libros del siglo XXI. La escribe en Berlín, donde reside
actualmente. Al principio solo era un cuento, pero la extendió convirtiéndola
en una novela corta.
La novela se centra en Amanda, quien narra parte de
la historia encontrándose en la cama de un hospital, y Carla, una mujer y
vecina de la casa en donde Amanda pasa sus vacaciones. La novela, al principio,
en sus primeras hojas, tiende a ser confusa, pero después te vas adentrando y
siguiendo el hilo. Amanda empieza a tener una conversación con alguien con
quien llegamos a entender que es el hijo de Carla. Dicha conversación se centra
en recordar los acontecimientos de días previos cuando Carla le explica que ya
su hijo no es suyo, sino de alguien más. Esto se da por un accidente que
provocó que su hijo tuviera síntomas de una enfermedad y tuvo que recurrir, a
falta de médicos en el pueblo, a una señora que habita en una casa verde, que
al parecer es una chamana. A partir de este momento, Carla manifiesta que su
hijo empieza a tener comportamientos que la hacen pensar que su hijo ya no es el
mismo.
Los temas principales pasan desde la maternidad: ese instinto animal-maternal de estar siempre al rescate de sus hijos, tanto de Carla como de Amanda, y es aquí de donde viene el título “Distancia de rescate”: qué tan lejos estoy, en distancia, en metros, de poder salvar a mi hijo si este se encuentra en peligro. De esto parten otros temas que terminan siendo relevantes, aunque no tienen un protagonismo activo, pero que sin duda alguna forman parte de uno de los mensajes que la autora quiso dar: la contaminación de los campos en la Argentina. De manera pasiva se habla del uso de químicos en los cultivos y cómo la población expuesta a ellos sufre problemas de salud que pueden derivar en la muerte. Acá se puede percibir una denuncia social, pues las malformaciones y muertes en el campo argentino por el uso de químicos son una realidad de la que poco se habla. Hay un matiz político dentro de la novela, de manera sutil. Otro tema que se muestra de manera pasiva es el rol del hombre dentro de la familia, mostrando esa imagen de proveedor, pero cuando hay problemas, suele no tomar acciones, recayendo todo sobre la mujer, la cual hace lo imposible por arreglar todo aquello que se empieza a quebrar en su vida.
Es un libro inquietante donde te mantiene en suspenso
en sus pocas hojas. La autora sabe cómo transmitir lo que sienten sus
personajes, tanto así que, a pesar de no tener hijos, podía sentir esa
angustia, ansiedad de los personajes femeninos; me llegué a sentir parte de la
historia.
El libro hizo parte de un club de lectura; no tenía
ningún conocimiento sobre la autora ni el libro mismo y fue una grata sorpresa.
Incluso puedo afirmar que, hasta el momento, es mi autora contemporánea
argentina preferida, buscando a futuro leer otras de sus novelas y cuentos. Es
una lectura recomendada, especialmente
para todos aquellos que les guste una mezcla de thriller, un poco de terror
mezclado con un tinte político y social.
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