EL LLANO EN LLAMAS


Título: El llano en llamas
 Autor: Pedro Páramo
 Género: novela literaria
 Año de publicación: 1953

“Y usted, si quiere, puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. Y hasta que se puede probar y sentir, porque está siempre encima de uno, apretada contra uno, y porque es oprimente como un gran cataplasma sobre la viva carne del corazón”.

El llano en llamas es otra relectura y el tercer libro leído en el 2025. Escrito por Juan Rulfo, fue su primera publicación en el año 1950.  Esta colección de 17 cuentos fue la antesala de su primera gran obra: Pedro Páramo.

Basado en historias reales contadas por el padre de Rulfo, El llano en llamas es un conjunto de cuentos que abarcan la vida de la zona rural mexicana compuesta por campesinos durante la posrevolución mexicana y, en algunos cuentos como “Nos han dado la tierra”, durante la reforma agraria. Los cuentos reflejan la dureza de la vida en el campo mexicano, sus desigualdades sociales y sus conflictos humanos. Siendo cuentos populares, tienen una característica importante y es la forma de cómo están escritos: Rulfo utilizó la jerga campesina buscando reflejar la forma real de hablar de los personajes, lo que suele llamarse realismo lingüístico o mímesis lingüística. Un ejemplo claro de esto es en el cuento “El día del derrumbe”, en donde uno de los personajes, manteniendo una conversación sobre los temblores sufridos, menciona el término efipoco, pero cuyo término correcto es epifoco (utilizado dentro de la rama de la geología).

La mayoría de los cuentos son historias que no llegan a tener una conclusión; son narraciones del día a día de los protagonistas, que a primera lectura resultan simples, pero a la vez son todo. Acá Rulfo aplica, igual que en Pedro Páramo, el silencio y una escritura con pocas palabras.  Cada uno de los cuentos tiene algo que los diferencia, aunque en el fondo tienen un hilo conductor que es lo trágico, el fatalismo, pues cada uno de los personajes queda atrapado en un ciclo de sufrimiento del que no pueden escapar, condenándolos mentalmente, desmintiendo una felicidad presente aparente. La atemporalidad es otro rasgo común entre los cuentos: perfectamente pueden reflejar los problemas que sufren hoy día las zonas rurales de muchos de nuestros países latinoamericanos. 


De los cuentos que más me llamaron la atención fueron: Luvina porque puede perfectamente reflejar cualquier sitio físico que nos lleve a la nostalgia del pasado; ¿No oyes ladrar a los perros? y es que somos muy pobres, por ese amor y lealtad familiar que manifiestan los personajes; ¡Diles que no me maten! por esa desesperación del protagonista por querer arrepentirse a última hora de un pasado tormentoso; y nos han dado la tierra como un reflejo de las falsas promesas de nuestros gobernantes.

Es un libro muy recomendado en donde la conexión llega con cada una de las historias, pues viviendo en un país latinoamericano, muchas de ellas son el fiel reflejo de la opresión, falsas promesas, desilusión, desigualdad y violencia en la cual vivimos.

Frases que más me llamaron la atención:


“Llora con más ganas. De su boca sale un ruido semejante al que se arrastra por las orillas del río”.

“Tengo que estar al otro lado, donde no me conocen, donde nunca he estado y nadie sabe de mí”.

“No teníamos tristeza, sólo tengo memoria de que el cielo estaba gris y de que las flores que llevamos estaban desteñidas y marchitas como si sintieran la falta del sol”.

“"Nadie te hará daño nunca, hijo. Estoy aquí para protegerte”. Por eso nací antes que tú y mis huesos se endurecieron antes que los tuyos”.

“Las luces se apagaron. Entonces una mancha como de tierra envolvió al pueblo, que siguió roncando un poco más, adormecido en el calor del amanecer”.

“porque yo también sentí ese llanto de ella dentro de mí como si estuviera exprimiendo el trapo de nuestros pecados”.

“No tenía ganas de nada. Sólo de vivir”.

“Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta”.

“Allí todo el horizonte está desteñido; nublado siempre por una mancha caliginosa que no se borra nunca”.

“Luvina es un lugar muy triste. Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si a toda la gente le hubieran entablado la cara”.

“Y usted, si quiere puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. Y hasta que se puede probar y sentir, porque está siempre encima de uno, apretada contra de uno, y porque es oprimente como un gran cataplasma sobre la viva carne del corazón”

“ -Esperemos a Dios que esté en el infierno. -Y que no se cansen los diablos de echarle leña”.

“Le brotó una mirada de semisueño; que escarbaba clavándose dentro de uno como un clavo que cuesta trabajo desclavar”.

“Por eso es que todavía siento pasar junto a mí ese aire, que apagó la llamarada de su vida, como si ahora estuviera soplando; como si siguiera soplando contra uno”.

“Y ustedes y yo y todos sabemos que el tiempo es más pesado que la más pesada carga que puede soportar el hombre”.




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