El afuera
Título: El afuera
Autor: Margarita García Robayo
Género: Ensayo autobiográfico
Año de publicación: 2024.
“Los que nos enfrentamos a la
bestia a diario creamos esa carcasa que nos hace resistentes. A veces
resistentes es eufemismo de negador, o de insensible, o de resentido”.
Margarita Garcia Robayo, nacida en
Cartagena, Colombia, y residente desde hace muchos años en Buenos Aires, comenzó
a publicar obras que tocan temas que se entrelazan entre sí como la
familia, la inmigración, la maternidad, entre otros.
“El afuera” es la nueva obra
de la autora. Es un ensayo autobiográfico cuyo origen procede de unos apuntes
que ella encontró en un día de mudanza. Dichos apuntes surgieron en la época en
la cual nacieron sus dos hijos. Esos textos, escritos en un periodo que abarca
la prepandemia y la pandemia del 2020, son una reflexión de los temores que
tiene la autora sobre distintos aspectos, centrándose en el “afuera”, ese mundo
exterior que amenaza nuestra zona de confort.
Aunque Garcia Robayo aclara en el
epílogo (o bonus track, como lo llama ella) que este no es un libro sobre la
pandemia, El afuera aborda ciertas emociones que esta época acentuó. Abarca
también ese temor que tenemos de interactuar con ese mundo que es ajeno a nosotros,
diferente, conllevando a que tengamos que sacar nuestra capacidad de resistencia
ante ciertas adversidades. Una metáfora interesante es comparar el afuera con una
bestia: algo salvaje, que no podemos
domar o que al menos es difícil hacerlo.
Y sin duda alguna todo nuestro entorno se asemeja a esto, a algo que no
podemos manejar de una manera diligente, sino que nos cuesta.
La metáfora de “la bestia”:
La bestia puede tener muchas
caras. Es la desigualdad que podemos encontrar en el día a día en las calles de
nuestra ciudad. También es la mirada ajena que nos desafía y revela facetas de
nosotros mismos que preferiríamos ignorar. “Pero a veces lo que uno cree de sí mismo
está distorsionado y la mirada externa arroja una luz que primero quema y
enceguece y después, a veces, clarifica”.
La bestia son nuestros prejuicios,
esos conceptos que tenemos arraigados en nuestra mente de todo aquello que nos
rodea y que se nos hace diferente y que, de alguna u otra forma, se nos hace
difícil domarlo. Para otros, la bestia fue la pandemia, el miedo a ese virus, a
las vacunas y a toda la incertidumbre que trajo consigo.
Siendo un colombiano en Argentina,
me conecté mucho con la autora en varios aspectos y situaciones del ensayo.
También llego a pensar que mi bestia en su momento fue llegar a un país
extraño, sin familiares ni amigos. El miedo a que mis creencias e ideas preconcebidas
no encajaran en este país.
¿Por qué leer el afuera?
Les recomiendo este ensayo a
todas aquellas personas que tienen la convicción de que salir al afuera los
hace vulnerables. A quienes se han enfrentado a lo desconocido y que intentan,
por medio de la resistencia, adaptarse.
Frases que más me gustaron del
ensayo:
“Alguien que no
pisa la calle, que prefiere encerrarse, y desconoce su ecosistema más allá de
la primera órbita, es un detractor de la civilización”.
“El triunfo del conjunto
frente al deleznable individualismo nos da la sensación de ser infalibles, y
esa sensación viene mal acompañada por la arrogancia de revoleártela en la
cara”.
“Conjunto puede
confundirse con secta, conciencia con fanatismo, imparcialidad con desinterés.
Que, a veces, la cohesión, en un grupo humano, se levanta sobre grandísimos
equívocos”.
“A veces
resistentes es eufemismo de negador, o de insensible, o de resentido”.
“Pero a veces lo
que uno cree de sí mismo está distorsionado y la mirada externa arroja una luz
que primero quema y enceguece y después, a veces, clarifica”.
“Si uno era
incapaz de abrazar su entorno, mejor que no salga”.
“Como me aparté
muy rápido del catolicismo, supongo que también me aparté de la caridad”.
“Yo siempre que
puedo pago por aquello que no sé hacer bien porque eso supone una modificación
sustancial en mi calidad de vida".
"En enero el
afuera tiene un uso más exclusivo, casi privado”.
“Pero nadie la
encuentra, la pérdida, nadie la cura, porque las pérdidas son invisibles cuando suceden por dentro”.
“La veneración,
dicen, es anterior al conocimiento. Nunca se podrá venerar algo a lo que se
conoce demasiado”.
“Pienso que el
amor propio es una forma indulgente de nombrar al egoísmo”.
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